Un escenario de película
El Cerro Tetakawi, identidad
de San Carlos
Un símbolo inconfundible e icono de la
región, sólo basta ver la silueta que
sobresale por encima de otras formaciones
rocosas, para identificar este sitio
turístico de Sonora
Por Jorge Carrizales
jcarrizales@elimparcial.com
GUAYMAS, Sonora (PH) Como símbolo
inconfundible para todo el mundo, el Cerro
Tetakawi es el icono más representativo de
San Carlos y por el cual sólo basta con ver
la silueta para identificar a este sitio
turístico sonorense.
Para algunos no se trata más que una imagen
potencialmente atractiva para fines de
mercadotecnia, pero para otros, como los que
crecieron en Guaymas, el lugar encierra gran
parte de la identidad de esta región.
Ubicado a casi 30 kilómetros al Norte de
Guaymas, el cerro sobresale por encima de
cualquier otra formación rocosa por su
peculiar forma a la que se le relaciona con
las ubres de una cabra o la lengua de una
serpiente.
Algunos cronistas e historiadores postulan
que la Tribu Yaqui utilizaba el cerro para
marcar su territorio místico y
esporádicamente subían a él para realizar
ceremonias y rituales.
A lo largo de los años el cerro ha sufrido
varias modificaciones principalmente por la
mano del hombre en donde la
representatividad del cerro busca ser
perpetuada a pesar del desarrollo que ha
alcanzado a San Carlos.
La modificación más recordada por los
guaymenses de antaño es la que sufrió en la
década de los setenta cuando se filmó la
película “Catch 22” donde el cerro fue parte
de varias secuencias del filme.
En una de las escenas de la película, una
avioneta se estrellaba contra el cerro y
luego estallaba, esa explosión fue verdadera
ya que la producción utilizó dinamita para
simular el impacto con lo que desprendieron
una buena parte de la punta.
El área de San Carlos tiene un decreto desde
la década de los sesenta en donde se
considera como zona de prioridad turística
para facilitar el crecimiento de esta
actividad en la región lo que incluye el
espacio del cerro al no contar con alguna
protección excepto un límite de altura para
construcción de no más de 60 metros.
El eterno dilema de “preservación o
progreso” se hace presente en donde las dos
ópticas gravitan principalmente alrededor de
una silueta, que gracias a su imponente
presencia desde mar o tierra, el nombre de
San Carlos no necesita ser escrito para ser
identificado por turistas nacionales y
extranjeros.
Sin la presencia del cerro San Carlos no
sería fuente de inspiración para pintores,
fotógrafos o cineastas en donde los
atardeceres son espectaculares cuando los
colores se mezclan en el horizonte mientras
el Sol parece sumergirse en el Mar de Cortés
y con el majestuoso Cerro Tetakawi y su
inconfundible silueta. El Cerro Tetakawi se
encuentra en un perímetro de aproximadamente
mil metros cuadrados.
Tiene una altura máxima de 200 metros hasta
la punta de los picos.
Algunos turistas lo han utilizado para el
alpinismo a rapel, pero tras varios trágicos
accidentes no está permitido más.
La flora que crece en el cerro está
compuesta principalmente por arbustos,
algunos cardones y mezquite.
Y de fauna, en él habitan especies como la
aguililla, el jabalí, serpientes y otros
reptiles.
Al rededor del cerro se encuentran varias
rocas grandes que se han desprendido
producto de la erosión por lo que se dice
que los picos eran más prominentes años
atrás.