Álamos: Un pueblo mágico
La llamada “Ciudad de Los Portales”, con su
arquitectura colonial que atrae a los
turistas, tiene toda una historia que contar
Por Ramón García
rgarcia@elimparcial.com
Álamos, Sonora.- Si preguntara a los
habitantes de Álamos por qué consideraría a
su ciudad una maravilla seguramente le
dijeran que es por su tranquilidad y su
gastronomía.
Rica en leyendas, con bellos paisajes
naturales y edificio históricos, Álamos es
un pueblo mágico que lucha por desarrollarse
a través de la agricultura, ganadería, el
turismo y recientemente la minería,
actividad en donde en tiempos pasados
destacó.
La mayoría de las viviendas de la también
llamada “Ciudad de Los Portales” guarda una
historia que contar, aunado a la amabilidad
que tienen sus habitantes para los turistas
que llegan a visitarlos.
En las residencias es común que exista una
microempresa enfocada a la venta de miel,
salsas o en la elaboración de la conocida
cajeta de membrillo, guayaba y conservas de
limón, uvalama, tempisque, y sin faltar en
las plazas la venta de los famosos frijoles
saltarines.
Por sus calles es posible olvidarse por un
momento de las congojas de la vida cotidiana
y revivir la época de la Colonia, cuando los
grandes latifundistas tenían en su poder
hasta la vida de sus peones.
El Panteón Municipal recientemente fue
incorporado como atractivo turístico, ni se
diga de la Haciendas Las Delicias, en donde,
cuenta la leyenda, suele aparecerse una
mujer vestida de blanco.
En alguno de los viejos edificios del Centro
de la ciudad es posible adentrarse en
algunos de los túneles que fueron
construidos en tiempos de la Colonia;
admirar los detalles moriscos del Rastro
Municipal, construido a finales del siglo
XIX, junto con el Palacio Municipal.
Sin igual
Por algunas de sus calles todavía es posible
oír el ruido de la vieja imprenta, la
primera instalada en el Noroeste del País en
1828, y que, según los conocedores de la
historia de Álamos, todavía siguen algunas
de sus piezas trabajando.
Incluso la ex Casa de Gobierno, hoy conocida
como la Hacienda Universitaria, operó desde
1690 y hasta 1940 como una fábrica de vino,
junto con la vinatería que trabajó en el
poblado de Yocogihua, a unos 30 kilómetros
al Sur de distancia.
En el recinto universitario todavía es
posible admirar una vieja puerta que data de
1715.
Las familias pueden disfrutar de sus
vacaciones visitando el Museo Costumbrista y
el Museo de Arte Sacro, recientemente
abierto.
Así como de los paisajes que ofrecen El
Chalatón y el cercano arroyo Cuchujaqui, y
disfrutar del agua y la tranquilidad que
ofrecen las albercas que funcionan en los
parques El Camuco, Acosta Trailer Rancho y
Salazar.
O bien subirse al Mirador y disfrutar de la
belleza sin igual de Álamos, y comer en
alguno de los restaurantes que existen en
esta ciudad que está denominada como “Pueblo
Mágico de México”.